Testimonios


Estudiantes voluntarios explican sus experiencias en Daldale o en Meghauli, trabajando en varios proyectos.

Deborah
"Compramos material escolar gracias a las donaciones desde Vida Útil en España para la escuela en Daldale. Libretas, bolígrafos, plumas, reglas, gomas, sacapuntas, pegamentos, calculadoras, mochilas, papel… Mañana será entregado en Daldale. ¡Vienen los Reyes Magos!"

Deborah
Voluntaria
-
en Kiran Children
Jaime
"Un pequeño me estaba contando como su tío estaba cortando maderos en el bosque de Chitwan y pudo ver un tigre. "Now he is dead". Me rodeaban los niños, "A tiger killed his father too!, and I haven't parents either!" Hablar de la muerte para ellos no es un tabú. Para esta gente la muerte no está recluída en ambulancias y hospitales, como nos pasa en Occidente, sinó que es una idea con la que convivir."

Jaime
Voluntario
-
en Kiran Children
Ester
"Un ejemplo extraordinario de esta increíble tarea que se está realizando en Meghauli, y quizá lo que más nos marcó, fue el día del Health Camp, donde 5 médicos, y por supuesto, muchísimos colaboradores y enfermeras, pasaron visita a más de 400 pacientes en un día, que acudían de zonas cercanas para tener la oportunidad de ser atendidos, informados y aliviados, por supuesto gratuitamente."

Ester
Estudiante de medicina
-
en Clinic Nepal

El viaje de Deborah

Día 1 en Kathmandu
Compramos material escolar gracias a las donaciones desde Vida Útil en España para la escuela en Daldale. Libretas, bolígrafos, plumas, reglas, gomas, sacapuntas, pegamentos, calculadoras, mochilas, papel…Mañana será entregado en Daldale. ¡Vienen los Reyes Magos!

Día 2 viaje de Kathmandu al Healthcamp, poblado en Chepang, cerca de Meghauli
Mas de 2.000 habitantes procedentes de poblados de los alrededores de Chepang incluso habitantes de las tribus mas remotas han acudido al Healthcamp a lo largo del dia 10 y 11 de marzo, durante 9h cada dia, todo tipo de profesionales han visitado y atendido a estas personas. Profesionales como medicos, ginecologos, comadronas, oculistas, ortopedia y psicologia han ofrecido sus servicios atendiendo y subministrando todo lo necesario. Al finalizar el Healthcamp ha habido una reunion con los distintos voluntarios donde la conclusion final sobre la necesidad de estas personas recae principalmente en la alimentacion, puesto que la mayoria de ellos padecen de diabetes e hipertension, pues la alimentacion diaria y unica se basa en arroz, patata y pan.

Día 3 en Daldale
Las voluntarias de Vida Util entregan ropa a la directora de la residencia y se reparte entre los niños, ella se encarga de repartirla segun su criterio. De esta manera todos acabaron felices con su nueva ropita. Algunos incluso fueron a cambiarse al instante.
A lo largo del dia las voluntarias de Vida Util han estado realizando actividades con ellos, baile, trenzas, intercambiando cultura y costumbres. Tambien hemos realizado clase basica de Español y finalmente nos preparamos para la fiesta de la noche ya que mañana es Holi Festival.

Día 4 en Daldale
Hoy lunes 13 de marzo es el “Holi Festival”, los niños no tienen escuela y se celebra con toda la comunidad el festival sagrado con polvos de pintura en la cara, globos de agua y se hacen los tipicos bailes Nepalis. Las voluntarias de vida util hemos estado por Daldale celebrando con todos los niños el festival.
Por la tarde tambien hemos practicado diferentes juegos donde hemos dado premio a los ganadores. Han disfrutado muchisimo hoy!

Día 5 en Daldale: Hoy tenemos dos noticias
Noticia 1: La Empresa Española “Excellent Nutrients” nos ha cedido muestras de fertilizacion para el crecimiento avanzado para las tierras de Nepal, concretamente en Daldale. Se basa en productos naturales sin residuos quimicos que generan un hiperdesarollo a las plantas y maximiza sus cosechas. Vamos a probarlo!
Desde Vida Util hemos entregado dichas muestras al responsable en Nepal.
Namaste Marta Moncho Piñol por tu gesto.

Noticia 2: “Emotional Intelligence Workshop” desde Fundacion Vida Util impartido por una psicologa infantil y una traductora del Centre Apren Mes de Vilanova i la Geltru. Impartimos nuestra primera sesion de psicologia sobre inteligencia emocional para niños de 6 a 7 años en la escuela. Se trata de identificar las emociones basicas: alegria, tristeza, enfado y miedo para luego reconocerlas antes diferentes situaciones y aceptar cada estado distinto. El taller fue un exito y se lo pasaron bomba!
Mañana mas!

Día 6 y 7 en Daldale
Día 6: Las representantes de Vida Util han realizado varios labores de soporte en la escuela.
Adicionalmente han tenido una reunion con las profesoras de la escuela para exponer el taller de Psicologia sobre Inteligencia Emocional para poder dar continuidad a este una vez las representantes hayan finalizado dicho taller.
Asi mismo, las profesoras han informado a las representantes los casos de niños que requieren ciertas necesidades especiales para analizar cada caso en particular y poder cubrir sus necesidades con recomendaciones desde el ambito de Psicologia Infantil, recibido des de el “Centre Apren Mes”.
Día 7: Las voluntarias de Vida Util participan en distintas labores para la escuela de los mas pequeños y por la tarde se crea un grupo de adolescentes donde se imparten dos sesiones de Psicologia en Habilidades Sociales sobre Inteligencia Emocional: Se trabaja sobre la autoestima y en la segunda sesion se trabaja sobre la Empatia donde realizamos teatroterapia parte de la sesion.

Día 8 en Daldale
Desde Vida Útil las voluntarias entregan el material comprado con donaciones desde España a los niños de la escuela. A lo largo del día se entrevista a distintos niños apadrinados para enviar a sus padrinos informacion sobre sus estudios, y así mismo se les hace un vídeo personalizado a cada uno para que los conozcan mejor. ¡Han disfrutado muchísimo haciéndolo!

Día 9 Viaje a Meghauli
Las voluntarias de Vida Útil se desplazan a Meghauli para entrevistar a nuevos niños para apadrinamientos en España. Conocen sus familias, historia, visitan sus hogares y entrevistan a los propios niños. Así mismo visitan Clinic Nepal y conocen a toda la plantilla de médicos que trabajan allí.

Día 10 Meghauli
Desde Centre Apren Mes desde el departamento de Psicologia infantil y como voluntarias de Vida Util, impartimos entrenamiento en el taller de Inteligencia Emocional para las profesoras del Kindergarden en Meghauli, Escuela Wolfgang. De esta manera ellas seguiran impartiendo dicho taller a los nenes.
Al finalizar nos dirigimos hacia el Clinic Nepal, donde a lo largo del dia hay un Healthcamp realizado por profesionales en Deontologia Holandeses. 12 especialistas dentistas y dos enfermeras dan asistencia gratuita al pueblo de Meghauli y alrededores. El mayor problema que encuentran a nivel bucal es el agua de la aldea, nos informan que tiene mucho calcio, de aqui la gran problematica que sufren los aldeanos. Asi mismo el agua contiene arsenico, compuesto que afecta negativamente a la calidad de los dientes.

La experiencia de Jaime

La verdad es que el jet lag favorece el extrañamiento con el lugar al que uno llega, también el contraste en caliente, respecto a lo que podías ver hace 20 horas y lo que tienes ahora en frente: el agua fría y caliente en el grifo, ver a gente comer con cubiertos, la pegatina en el retrete de un bar que reza “desinfectation tested”, la ropa limpia, las gafas de sol de Armani (que este verano están arrasando), los ciclistas con casco y reflectante, lo grande que es mi habitación, la cantidad de cosas que tengo y no uso, llegar y oír tres veces en una tarde que si sé que Amy Whinehouse ha muerto y qué me parece. Pues qué demonios me va a parecer, lo siento muchísimo, de verdad, pero mucho mucho.

No sé, nunca había visto terminar una carretera en mitad de la nada. En España, quiero decir. Allí, en Daldale, entre arrozales y el bosque, cientos de metros de gravilla bien pisada y, de pronto, crece la jungla y al pie una maleza que no se cruza sin machete. La primera vez me crea una especie de desazón, incertidumbre, “mira, mira: ¡otro camino que termina!”, luego ya no, porque te das cuenta (como si antes fuera un galimatías) que no hay caminos hasta que un grupo de señores, todos con nombres y apellidos, se desloman para comunicar los arrozales con el poblado, y donde no hay nada, es que todavia no vive nadie y allí campa lo salvaje. ¿Sencillo, verdad?

“Rich people can’t eat their gold, can’t sleep on two beds, they eat like everybody does, they sleep only on one bed” me decía un vecino, cascado ya pero siempre sonriente. Un tipo simpático.

En el templo Pashaputinath de Kathmandu, centro mundial de la religión hindú, vimos, entre muchas otras cosas asombrosas, alguna cremación. Transcribo la nota que tomé entonces:

“Funeral. Cremación. Zona alta del río ( la reservada a los líderes maoístas, diplomáticos y militares) Se tira basura al río a pocos metros. Se congrega multitud; expectación. Dos cadáveres. Llantos de mujeres. Niños pescando con imanes atados a una larga cuerda, los restos de los ajuares de anteriores difuntos que han sido tirados ya al río. Contrastan la actitud de los diferentes grupos de personas que se agolpan en la orilla. Mortaja blanca; sobre ella, tela amarilla. Música de percusión metálica (posiblemente platillos). Entre tanta gente pasamos bastante desapercibidos. Mojan el cadáver apoyado sobre una de las rampas de roca al pie del río. Lo introducen hasta los pies y lo salpican el resto ligeramente con las manos. Violenta diferencia entre la solemnidad de unos y (lo que a nuestros ojos es descaradamente) la profanación, o casi blasfemia de otros. Siguen los niños lanzando al agua sus imanes anudados. Son como una manada de ratones, que se reúnen rápidamente en torno al que consigue sacar algo brillante. Setenta metros río arriba, en otras escaleras que dan también al agua, se dan abluciones varios hombre y mujeres. Conducen el cadáver a una de las piras que hay al otro lado del puente. […] Los pies asoman grises y el cogote cano; la piel es negra. El difunto era un anciano distinguido. Se reúnen en torno a cuarenta personas entre familiares y curiosos […] Continuamente llantos. Una mujer mayor, probablemente la esposa, es llevada junto al cuerpo y le retiran joyas y medallones (no todas) del pecho y la muñeca para ponerlos sobre la mortaja del muerto […] Humo blanco. Atados de paja mojada en las aguas del río entreverados con los leños de la hoguera. Nos vamos.”

———-

Otra nota más, tomada en un vagón de metro de la línea seis, a la altura de Conde Casal, esta mañana. La última del cuaderno:

“Perdone, ¿ qué hora es?”. Le digo al tipo sentado a mi lado.- Las diez menos veinticinco- me responde. Y, para no resultarle indiscreto, me evito el preguntarle de nuevo y alargo la mirada hasta la esquina de un pagina de su periódico. Sólo entonces me doy cuenta de que estoy viviendo en un viernes, porque con la misma cara habría continuado ” las diez menos veinticinco sí, disculpe, pero, ¿de qué día?”. Otros pocos viajeros ocupan también el vagón. Todos atentos a la prensa o dormitando con la boca abierta.
Lo que digo. Nada como el jet lag para ver las cosas de siempre con otros ojos.

———-

Una inmensa muralla de nubes se infla en la cresta de las montanas como un ejercito de figuras reventonas. Parece que se agolpan y hierven, imperiales, asomadas a la gran llanura. Aqui abajo lleva tres dias sin llover, y esta manana una extrana brisa ha cruzado la planicie soplando los sembrados y aliviando el lomo enlodado de los búfalos.

Hoy se han ido los niños. Poco a poco, han ido llegando sus familiares para llevarlos a Chitwan, su casa, por donde nosotros pasaremos en una semana para quedarnos varios días. Son todos de allí, de la jungla, una zona más densa y salvaje que Daldale, que es lugar de pastos.

Al otro lado de la casa, traquetea la máquina de coser, zumba el calor y los pájaros tejedores, escandalosos desde las seis menos cuarto de la manana, se ladran sin descanso en las copas de la palmeras. El puñado de niños que nos queda, juega ahora mismo con Dani y Ainhara a las cartas, en el rincón más fresco de la casa, y sus carcajadas espontáneas me llegan por la ventana del salón.

Se han ido hace unas horas y ya los echamos de menos. Bajando las escaleras se ven, junto al marco de la puerta del segundo piso, dos manitas rojas que no supimos encontrar anoche en la batida de limpieza tras el taller de pintura. A no ser que nos llamen la atención, por mí que se queden ahí. Las manos pintadas de un Gianu, de un Ram, una Punam, Vise, Baburam, Sonia… de cualquiera de ellos, escondidas entre el rincón y la puerta, a un metro de altura.

Tengo pendiente hablaros de tantas cosas… Los extraños nidos de arañas, la enorme variedad de pájaros, las semillas de una planta de sotobosque que se abre sola al metertela a la boca, los petalos de otra que se hinchan al soplar, la escuela a la que van los nuestros, los niños de las casas de alrededor, las guerras de agua, nuestros partidos de fútbol en los que saltan ráfagas de mierda de búfalo por entre la multitud, con un balón artesanal y todo…. Tengo que hablaros – entre tantas otras cosas – de sus rezos, de los perros desnutridos que visten las calles de Kathmandu, de la pila de dibujos que se amontona en la mesa de nuestro cuarto, de los gecos que trepan por las cortinas de la residencia y de las estrellas que vemos desde la oscuridad de estas privilegiadas noches de verano.

———-

Hoy un anciano en tirantes blancos y con la tica en la frente -el símbolo hindu del terer ojo que se marca la gente cada mañana- se nos ha acercado mientras jugábamos en el descampado y casi me ha obligado, con toda la educación del mundo, a acompanarle a mostrarme sus “paper planes”. Algo un poco raro. Balbuceaba una mezcla entre nepalí e inglés. El hombre ha arrancado una solapa de una caja de folios del kioskito que tiene en la puerta de su casa y, despues de doblarlo penosamente, me lo ha lanzado con una enorme sonrisa de niño. Un hombre loco. Dipa, una de las niñas más encantadoras de la residencia, no me soltaba la mano al explicarme de vuelta: “he was a scientist, but now his mind is gone.”

Se encierran miles de historias fascinantes entre estas personas.

Poco después, no sé a santo de qué, un pequeño me estaba contando como su tío estaba cortando maderos en el bosque de Chitwan y pudo ver un tigre. “Now he is dead”, no he querido preguntarle más, pero ha seguido contándome como murió su padre, esta vez de cáncer. Me rodeaban los niños, “a tiger killed his father too!, and I haven’t parents either!” Lo cuentan con naturalidad y algo de morbo, pero hablar de la muerte entre sus familiares para ellos no es ni mucho menos un tabú. Otra gran diferencia entre ellos y nosotros. Para esta gente la muerte no está recluida en ambulancias y hospitales, como nos pasa en Occidente, sinó que es para ellos algo del día a día, una idea con la que convivir. Si un tigre te ataca en el bosque, te mata. Si te pica una culebra venenosa, pues también te mata. Viendo así las cosas, todo parece mas sencillo, ¿verdad?

Se encierran miles de historias fascinantes entre estas personas.

El rio Narngath, el cual seguimos durante 8 horas para llegar aquí desde Kathmandu, se ha desbordado hace tres o cuatro días. En los periódicos locales llegan cada mañana imágenes de autobuses volcados y gente trepando a los techados de sus casas. Es muy probable que la carretera a Kathmandu esté cortada.

Esta noche hemos estado bailando y nos han enseñado algunos bailes típicos, con sus canciones y todo. Tienen un desparpajo al moverse que no os hacéis idea. Por fin esta ha sido la noche en que me he atrevido a hacerles de cuentacuentos (hasta ahora era Dani el rapsoda oficial). Les he contado la del Caballero de San Jordi y una que me contó Boni Ofogo sobre un campesino y un rey de Camerun.

Hemos conseguido traducir un par de chistes del nepalí al inglés. Son cachondos.

Mientras os escribo esto, intento sacar un saltamontes muerto de entre las teclas del ordenador. Hoy nos hemos enterado de que hay cobras y serpientes venenosas por aquí cerca. Que alegría. Y nosotros ayer a lo Coronel Tapiocca colándonos entre los arrozales en nuestro tiempo libre.

Ahora que las nubes nos han dado un descanso y tenemos luna nueva, os escribo en una noche explotada de estrellas, con la Vía Láctea como algodón de azúcar, que casi se me cuela por la ventana.

Me encantaría dedicar más tiempo a las crónicas y poder dibujar un poco, pero no tenemos tampoco todo el tiempo del mundo. Espero que algo de todo esto os pueda llegar realmente.

———-

Afloran brazos de las ventanas del autobús escolar al parar frente a nuestra puerta. Suben los nuestros y, como un nido metálico, hierve adentro un guirigay de polluelos. Niños que no conocemos ninguno nos gritan “Jaime, Dani, come, come!” y nos tiran por la ventana flores que han recogido por el camino. Arranca y se pierde en el primer codo del camino tras una nube de polvo gris y aparece 5 minutos más tarde, diminuto y lejano, entre la arboleda del sur.

-“Ya me he acostumbrado a ver cosas trepar por las paredes, es un poco raro.”-Me cuenta Ainhara.

-“Jaime, Jaime, you don’t sleep. You don’t sleep outside. If you sleep insects come into your ear.”

Tirada sobre la mesa, está la libreta que llevo en el viaje. Abiertas las páginas en abanico, puedo ver en la que Ram y yo hemos dibujado a la pequeña Tommy, la chuchilla de la casa. En las dos páginas siguientes estan silueteadas primero su mano y luego la mía. Ram se fue ayer con su familia. No sé si nos volveremos a ver. Tiene un hermano gemelo, nos han dicho, que vive con su madre a 4 horas de autobús. No tendrá más de 9 años, pero observa las cosas y baila como todo un señor.

A cada poco, oímos al pasar frente a una puerta, al otro lado de la ventana o a través del muro, sus vocecitas tarareando la macarena o el tallarín, como si flotaran las canciones ente el polvo de la tarde.

Al bajar al pueblo, de nuevo nos saludan a gritos niños que no son de la residencia: “Heey, come, play!” Niños que, aunque no reconocemos a ninguno, ellos bien se acuerdan de nosotros.

———-

Hoy todo sigue igual. Todos muy cansados. Hace casi tanto calor como ayer, en este país el sol parece flotar a treinta metros de altura. Las señoras, vestidísimas, se pasean ante la residencia con paraguas al hombro camino a Daldale. Hoy he amarrado un toro pequeño que se ha escapado entre los maizales de atrás. Olemos a barro y, en mi caso, un poco a estiércol. Mientras jugábamos, y me trepaban por todas partes los niños, a Baburam, uno de los más pequeños, se le ha escapado un grito: “I’m so happy!” Eso es algo que ya no me quita nadie.

Varios estudiantes de medicina

Después de haber sido acogidos durante 10 días en las instalaciones de Clinic Nepal en Meghauli, de haber colaborado en su trabajo diario y de haber participado en uno de los Health Camp que organizan, nuestra impresión sobre el proyecto no puede haber sido más positiva.

Al principio tuvimos un tiempo para conocer y familiarizarnos con el personal de la Clínica. Es gente muy amable y enormemente dedicada a su trabajo. Su formación nos pareció excelente, con conocimientos perfectamente acordes y adaptados a los tipos de patología más frecuentes en la zona. Además, pudimos comprobar que explotan al máximo los medios dispobibles. La verdad es que Clinic Nepal, dispone de material para curas primarias, de medicamentos básicos para tratar la mayoría de patologías, y de un laboratorio rudimentario, que los médicos y las enfermeras usan siempre que resulta necesario.

Este centro se ha convertido en un lugar de importancia primordial para esta pequeña región de Nepal. De hecho, el hospital más cercano se encuentra a 2 horas en autobús público, lo que resulta un impedimento para muchos pacientes que no pueden desplazarse tal distancia con mucha frecuencia. Así pues, la Clínica supone un gran punto de apoyo y de cribaje. Permite mejorar la salud y calidad de vida de la gente de Meghauli (un entorno rural desprovisto de instalaciones médicas estatales), y además, diagnosticar ciertas patologías a tiempo, antes de que pueda desarrollarse una enfermedad más grave. Los médicos visitan a los pacientes día a día, de esta forma pueden diagnosticar enfermedades que requieran un tratamiento más complicado y que precise hospitalización, y en ese caso, envían al paciente a Baradpur. A parte de en el ámbito médico, el personal de Clinic Nepal, destaca por su impresionante capacidad de organización. Archiva y sigue periódicamente la evolución de cada paciente que visita la clínica, lo cual permite seguir un control sanitario de los habitantes de la zona, y de las enfermedades más frecuentes en las distintas épocas.

Un ejemplo extraordinario de esta increíble tarea que se está realizando en Meghauli, y quizá lo que más nos marcó, fue el día del Health Camp, donde cinco médicos, y por supuesto, muchísimos colaboradores y enfermeras, pasaron visita a más de 400 pacientes en un día, que acudían de zonas rurales cercanas, para tener la oportunidad de ser atendidos, informados y aliviados, por supuesto, gratuitamente.

Como conclusión diremos que nos ha alegrado muchísimo ver todo lo que Clinic Nepal hace por toda esta gente que vive aquí y la manera en cómo reparten los medios de los que disponen, sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos, empeño e ilusión del personal que trabaja aquí, nos dimos cuenta, de la necesidad que hay de ayuda y medios para seguir con esta labor tan importante como es ofrecer y mejorar la sanidad y la calidad de vida de la gente de esta zona.

Firmado por los estudiantes de medicina que estuvieron en Clinic Nepal:

Ester Miralpeix Rovira, Tea Alexandrova Miadenova, Noemí Lupon Lorente, Hele Sintes Permanyer, Elisabet Matas Castelló, Eli Adeva Romero, Mike Dewer y Adrián Moreno Tierz